Motañas, nubes...
Sin separación ni interferencia
Montañas y nubes, nubes de la montaña y montañas de nubes. ¿Quién podría separarlas?
Ese pájaro es diferente de ti. Pero no está separado. Uno se separa cuando se encierra en el huevo del egoísmo. Entonces piensa: yo y él. Yo y aquellos. También piensa: tengo que encontrar un lugar donde pueda ser feliz. Tengo que conseguir más dinero. Y así, uno puede acumular montañas y montañas de ideas adentro del huevo, pero siempre existirá esta separación. Puede recorrer el mundo entero y siempre estará esa angustia de separación, esa soledad, ese aislamiento. Buscando siempre afuera, apoyándose en los otros, comparándose con los otros. Aquí ahora podemos encontrar nuestro equilibrio a través de la postura de zazen. Cuando encuentras tu equilibrio, la naturaleza y tú respiran al unísono. No hay separación. Ocupas tu espacio aquí y ahora. El árbol ocupa su espacio, el río ocupa su espacio, la montaña ocupa su espacio, la nube ocupa su espacio y la hormiga el suyo. Cada cual tiene su necesidad. Y su necesidad no interfiere con la de los otros. Si su necesidad es grande su espacio será grande y si su necesidad es pequeña su espacio será pequeño.
¿Quién puede separar? Solo nuestra estúpida mente separa. Nuestra pertinaz ignorancia crea su propio sufrimiento. Todo está aquí desde siempre, sin separación ni distancia. Montañas, nubes. Nubes de la montaña y montañas de nubes. ¿Quién las puede separar?
"Vida simple, vida zen"(fragmento) - Jorge Bustamante.
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