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Mostrando entradas de mayo, 2017

Algo más que sentarse.

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Aunque el fundamento del zazen es sentarse, no se trata de un sentarse ordinario. No solamente debe estar la espalda erecta, la respiración regulada apropiadamente, y la mente concentrada más allá del pensamiento sino, según Dogen, uno debe sentarse con un sentido de dignidad y grandeza como una montaña o un pino gigantesco, y con un sentimiento de gratitud hacia el Buda y los patriarcas, quienes hicieron manifiesto el Dharma. Y debemos estar agradecidos por nuestro cuerpo humano, por medio del cual tenemos la oportunidad de experimentar la realidad del Dharma en toda su profundidad. Este sentido de dignidad y gratitud no se limita a sentarse, sino que debe ser parte de cada actividad, pues en la medida en que cada acto surge de la Mente-bodhi, cuenta con la pureza y dignidad inherentes a la budeidad. Esta dignidad innata del hombre se manifiesta fisiológicamente en su espalda recta, puesto que solamente él, de todas las criaturas, tiene la capacidad de sostener la espina dorsal verti…

La primera meditación.

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La primera meditación me quedó grabada en la memoria para siempre. Al cabo de unos minutos, empezaron los primeros dolores. Me empezaron a temblar los muslos como cuerdas de violín. Los costados de los pies se transformaron en pedazos de madera. Mí espalda, mantenida derecha con dificultad, pareció chirriar y agitarse involuntariamente. El tiempo pasaba tan lento que parecía inconcebible. No hubo ninguna concentración. No se me había dado nada en que concentrarme, entonces simplemente me quedé allí sentado y esperé a que sonara la campana, la campana que pondría punto final a este periodo de dolor intenso........

Extracto de: EL ESPEJO VACÍO -Experiencias en un monasterio zen-.
Janwillem van Wetering - Editorial Kairos - Barcelona-1975
En 1958, con 28 años, y en el curso de un viaje de trece años, pasó año y medio como discipulo de un maestro zen, en un monasterio budista. El testimonio de un hombre que no cree en nada, pero que descubre que no creer en nada puede ser un excelente punto …

El rocío de tu vida transitoria.

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No sabes en que hierbas del camino caerá el rocío de tu vida transitoria. Tu cuerpo no te pertenece, tu vida cambia con el pasar de los días y no se detiene ni por un instante. Una vez pasadas las sonrosadas mejillas de la juventud no hallarás ni sus rastros.
Una detenida reflexión muestra que la mayoría de las cosas, una vez desaparecidas, jamás volverán a encontrarse de nuevo
Cuando confrontes la impermanencia no te serán de ninguna ayuda reyes, ministros, familiares, sirvientes, esposos, hijos o fortuna. Entrarás en el reino de la muerte solo, acompañado únicamente de tu karma: saludable o perjudicial.

El significado de la Práctica-Realización (Shu-Shô-Gi)
Eihei Dôgen Zenji.

Como una hoja...

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"Como una hoja, el espíritu debe golpear con la fuerza de un sable para cortar las ilusiones de este mundo impermanente".


Kūkai, (774-835)
conocido también como Kōbō-Daishi. Monje, funcionario público, erudito, poeta y artista japonés, fundador del budismo Shingon

Kusa no Iwo (La verde ermita).

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Oroka naru
ware wa hotoke ni
narazu tomo shujo wo watasu
so no mi naran.


Soy demasiado estúpido
como para llegar a ser un buda.
Pero espero poder ser un verdadero monje que ayudará a todos los seres a pasar más allá.


SHAN SHO DO EI.
DÔGEN ZENJI (1200-1253).

La profunda calma de la montaña.

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“Has practicado en la soledad de la montaña
y ahora te encuentras en la plaza del mercado.
Es allí donde debes observar tu sosiego,
donde debes encontrar tu calma.
Los vagabundos de la Vía
no permanecen siempre más allá de las nubes,
ni donde se encabalgan las montañas azules a lo lejos.
Si la intimidad de tu corazón es limpia
cada lugar será tu hogar
y en él encontrarás la profunda calma de la montaña”


Antonio Arana, maestro zen.
Zen dojô "Genjo" de Pamplona/Iruña.

Ofreciendo incienso.

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En gratitud, ofrecemos este incienso a todos los Buddhas y bodhisattvas a través del espacio y el tiempo. Que sea fragante como la misma Tierra, reflejando nuestros cuidadosos esfuerzos, nuestra conciencia de todo corazón, y el fruto de la comprensión, madurando lentamente. Que podamos ser compañeros de los Buddhas y los bodhisattvas. Que podamos despertar del olvido
y realizar nuestro verdadero hogar.