Barrer los problemas...

Barrer los problemas del día anterior.

Al final del día,
a la orilla de un río,
un monje barre las hojas.

El sol desciende lentamente en el horizonte, un nuevo día se acaba. Cuando la agitación de la ciudad aún no ha cesado, un monje barre con calma las hojas caídas en el atrio de su templo. Le espera una noche de merecido descanso, pero como cada crepúsculo, antes de acostarse, se concede un momento para barrer. El estado del templo refleja el estado de su corazón. No solo retira las hojas muertas sino también sus malos pensamientos. ¿Como podría alcanzar la plenitud si rumiara sin cesar los sucesos de su pasado?
Se dice que la meditación permite limpiar el corazón, pero, por desgracia, ninguna limpieza es definitiva. Cada día caen nuevas hojas. Sí el monje deja de quitarlas se acumularán y pronto no podrá entrar nadie al templo. Quien se deja llevar por las obligaciones sociales y deja su práctica espiritual pierde con rapidez todo lo que ha conseguido. Sumido de nuevo en la ignorancia, no tardará en lamentarse de la inutilidad de sus esfuerzos pasados. La meditación no es un remedio milagroso contra el sufrimiento, es un estilo de vida. ¿Como puede beneficiarse de sus resultados la persona que ya no le concede un espacio en su vida diaria?

"El zen del Té" (Fragmento) - Nicolas Chauvat.
Ediciones Urano - ISBN: 978-84-16720-07-1 

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