ZEN Y VIDA COTIDIANA (*) Para mucha gente, lo cotidiano es el aburrimiento, lo absurdo de las tareas repetitivas, el trabajo vivido como una actividad alienante donde uno pierde su vida queriendo ganarla. Lo cotidiano aparece así como algo más bien frustrante y cada uno se esfuerza en escaparse de sus tareas cotidianas y dedicarse a actividades más gratificantes: vacaciones, cultura, ocio, prácticas espirituales. Pero estas actividades sustraidas a lo cotidiano quedan como en paréntesis. Lo que hace a menudo que rechacemos lo cotidiano es la mente que discrimina entre lo noble y lo vulgar, lo espiritual y lo material. Ahora bien en la práctica del zen esa clase de oposición es abandonada. Así por la mañana nos levantamos sin tardar y nos lavamos concentrándonos en los gestos y así realizamos la unidad de cuerpo y mente en la acción presente. Después practicamos zazen en el dojo con los demás. Mientras que por la noche soñamos sin saberlo y por el día perseguimos a menudo toda clase de ...