Desarrollar la concentración...
La práctica de la meditación nos ayuda a desarrollar la concentración. Cuando logramos concentrarnos sobre algo tan simple como la respiración contrarrestamos el poder de nuestros apegos con el poder de la concentración. Con frecuencia la concentración genera un sentimiento de calma, de serenidad, y aún de gozo que a su vez cambia nuestra relación con el sufrimiento.
Pero la concentración es solo uno de los componentes de la práctica de la atención plena. La atención plena fortalece nuestra habilidad para observar las fuentes de nuestro sufrimiento detenidamente y con honestidad. Esas raíces no están en el pasado sino en el momento actual. Posiblemente fueron generados en eventos de hace mucho tiempo e indudablemente es valioso aprender del pasado. Pero el sufrimiento ocurre en este momento, no en el pasado, y se man-‐ tiene debido a nuestros apegos, aversiones y temores actuales. Si podemos soltar aquello a que nos apegamos, el sufrimiento también disminuye. La atención plena, junta con la concentración, nos permite ver en cada momento como estamos apegados a algo que constituye el meollo de nuestro sufrir.
La intolerancia al sufrimiento puede coexistir con el gozo. Claro que no gozamos el sufrimiento en sí pero sentimos satisfacción cuando aplicamos nuestra práctica espiritual a la resolución del sufrimiento. A medida que nos volvemos intolerantes al sufrimiento y lo confrontamos con realismo y honestidad empezamos a ver la posibilidad de vivir vidas llenas de alegría y tranquilidad.
Fragmento de "Vivir en el presente" - Gil Fronsdal
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