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El que busca, escucha...

El auténtico Practicante del Zen, está bien dispuesto, que quiere decir decidido, abierto, flexible, disponible y obediente a las Instrucciones. Con el tiempo y la Práctica va adquiriendo la inclinación a comunicar su experiencia en el Camino a otras personas que cree necesitadas de ayuda pero desconoce el estado de sus mentes e intenta convencerlas, razonando, de las excelencias de esta manera de vivir, sin darse cuenta de que sólo está provocando reacciones de defensa negativas, huidas y hasta mal humor. Habrá de transcurrir más tiempo de Práctica para “transmitir una hora de su experiencia si es una hora la experimentada”. Se tarda en ver esto pero se intenta debido a una compasión emocional egótica que no ha nacido de la sabiduría de Hannya. Es la compasión propia de la buena gente del Karma. Evitar la acción-reacción.  Mapas de la Mente, Sed vuestra propia lampara (fragmento). Soko Daido Ubalde, monje zen y psiquiatra.  

Agradecimiento al sol...

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16. El Sol Aun hoy en día, muchos japoneses tienen la costumbre de juntar las palmas de sus manos hacia el sol que sale en el oriente en el primer día del Año Nuevo, y llaman a ese momento "el primer amanecer". Desde la época primitiva hasta nuestros días, el sol ha sido el principal objeto de culto de la humanidad. La diosa del Shintoismo, Ama-Terasu-Omikami (Gran Diosa que brilla en el cielo), que está entronizada en Kotaijingu en la Provincia de Isu y a la cual se considera ancestro de la familia imperial, es literalmente una Diosa del Sol. El Buda Dharmakaya del Budismo Shingon, el Buda Mahavairocana, es también considerado como sÌmbolo del sol. El nombre del Buda Amida, que es venerado en el Budismo de la Tierra Pura, se deriva de una palabra sánscrita que significa "Vida ilimitada"y "Luz ilimitada". Este concepto no se habría desarrollado si la gente no tuviera conciencia del sol, fuente de la luz. Por supuesto, el sol no tiene conciencia; pero si el...

Practicando el silencio...

Paz, quietud, calma en la mente, es un estado de equilibrio propio del que no necesita nada. Puede ser momentáneo o duradero. No es hablando con otros como se consigue sino más bien practicando el silencio y la acción moderada del cuerpo. El silencio de la mente se obtiene no activando los pensamientos y sentimientos egóticos que emergen fácilmente en cualquier conversación como cuando hablamos con nosotros mismos en esa cháchara mental mecánica que todos conocemos. La consciencia abierta y alerta sin esfuerzo, es decir, los sentidos dispuestos, es la correcta actitud. No pasa nada; sólo hay lo que hay, o lo que pasa por delante: piedras, árboles, mar, “tapias y ladrillos”, Mapas de la Mente, Sed vuestra propia lampara (fragmento). Soko Daido Ubalde, monje zen y psiquiatra.

Desarrollar la concentración...

La  práctica  de  la  meditación  nos  ayuda  a  desarrollar  la concentración.  Cuando  logramos  concentrarnos  sobre  algo   tan  simple  como  la  respiración  contrarrestamos  el  poder  de   nuestros  apegos  con  el  poder  de  la  concentración.    Con  frecuencia  la  concentración  genera  un  sentimiento  de  calma,   de  serenidad,  y  aún  de  gozo  que  a  su  vez  cambia  nuestra   relación  con  el  sufrimiento.  Pero  la  concentración  es  solo  uno  de  los  componentes   de  la  práctica ...

La vacuidad...

  17. El Aire Generalmente somos inconscientes del aire que nos rodea. A pesar de ello, cuando experimentamos alguna dificultad en el tracto respiratorio, escalamos una montaña alta o hacemos mucho ejercicio, tratamos frené nicamente de inhalar más aire. Por primera vez comprendemos el valor del aire. El concepto de la vacuidad que nos enseña el Budismo nos alecciona de que no hay sustancia verdadera. En la realidad, ya que no hay sustancia, varias formas pueden existir o presentársenos como fenómenos. Esto se explica maravillosamente bien en las palabras de el Sūtra del Corazón: ¡La forma es en sí misma la vacuidad, y la vacuidad es la forma!. En japonés se usa la palabra ingeniosa kuki  para designar el aire, y ésta contiene a su vez la palabra que expresa la vacuidad. Porque carece de sustancia, no nos damos rápidamente cuenta de su existencia; pero, cuando lo necesitamos en verdad, nos rodea y mantiene nuestras vidas. Más todavÌa, cuando exhalamos el aire,éste ha cambiado ...

Sí estás con ladrones...

El entrenamiento en el Budismo Zen, exige que el principiante controle sus ignorantes iniciativas personales (nacidas de opiniones, ideas particulares, anécdotas...) que son repeticiones de sus hábitos egóticos y desarrolle su atenció n imitando los modelos que tiene delante. Sus “neuronas espejo” van a captar conjuntos amplios que la atención intencionada va a concretar después en detalle.  Un maestro transmite su “sinceridad” global y el practicante absorbe sin darse cuenta, inconscientemente. Buda decía, “si estás con ladrones, aprenderás a robar, si con los excelentes compañeros (de la Shanga) aprenderás el Dharma”. Mapas de la Mente, Sed vuestra propia lampara (fragmento). Soko Daido Ubalde, monje zen y psiquiatra.

Máquinas sin valor...

  15. El Cuerpo Desde que nacemos hasta que morimos, alimentamos a nuestros cuerpos y hacemos que nuestros cuerpos cambien. Aunque los elementos físicos que componen nuestro cuerpo son muy complicados, los alimentos y líquidos que consumimos todos los días nutren en forma natural a nuestros cuerpos. En consecuencia, las personas trabajan para asegurar su comida y así sostener sus cuerpos físicos. Pero si sólo trabajamos por esa razón, no somos muy diferentes de los otros animales. Como todos sabemos, no sólo de pan vive el hombre. No debemos olvidar la razón por la cual el hombre mantiene su cuerpo y lo conserva saludable. El objetivo último deberÌa ser para pensar sobre asuntos tales como ¿por qué vivimos?. Si comemos simplemente para vivir y para mantener nuestro cuerpo fÌsico, quizás evitemos el sufrimiento espiritual; pero si no comprendemos el significado de nuestras vidas como seres humanos, no somos más que máquinas sin valor productoras de desperdicios humanos. La vida a tr...

Godô no Tsuki...

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  Godô no tsuki /La luna de la iluminación. Cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo. Proverbio zen. Lámina: Hotei Cien aspectos de la luna / Tsuki hyakusshi Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892), xilografo japonés

Todo viaje de mil leguas...

14. Los Pies Me pregunto cuándo pudieron por primera vez los humanos levantarse sobre sus dos pies. Aun hoy en día, los animales caminan sobre cuatro patas mientras que sólo los hombres caminan sobre dos pies. Por eso, los humanos pueden utilizar sus dos pies a plenitud. Es cierto, los monos antropoides y algunas especies más pueden levantarse y caminar sobre dos pies, pero no pueden usar sus dos manos tan ingeniosamente como los hombres. Los pies no sólo sostienen nuestros cuerpos, sino que además nos permiten movernos con libertad. Es verdad que hoy en día tenemos automóviles, trenes eléctricos y aeronaves que nos permiten movernos más rápido que nunca antes, pero sólo los pies se mueven por la voluntad del hombre. Porque el hombre no puede caminar muy rápidamente, se desarrolló la idea de un poder maravilloso al que se llamó los "pies sobrenaturales" de Buda. Hoy en dÌa, con nuestros variados medios de transporte, podemos decir que todo mundo posee "pies sobrenaturale...

Ikiru ni Zen...

ARMONIZAR, EVITAR DIFERENCIARSE  En el Zen que practicamos, interior y exterior son lo mismo. Naturalmente hablando no existen las fronteras inventadas por el hombre. Naturalmente, el mar y la tierra están separadas pero sin embargo son la misma cosa con el aire y todo lo vivo porque todo es Uno, variado e interdependiente. Nada existe por sí mismo. Un hombre o una mujer, tampoco.  Distinguirse, diferenciarse, es artificial y egótico hasta en las mínimas cosas. Traer al Templo las costumbres mundanas es falta de respeto e ignorancia. Joyas, perfumes, vestidos y trajes llamativos, caros, chillones, coches llamativos, gestos excesivos... es lo mismo que vestir como mendigos, oler mal, traer las manos sucias, no afeitarse, estar rígidos... Esto en cuanto a la apariencia. El interior se manifiesta cumpliendo o evadiéndose de las reglas del Templo al andar, recitar los Sutras adelantándose o retrasándose, ser impuntuales, dar portazos o toser con exageración, hablar alto... (ver Se...