No descuidemos el zazen...
Si se sigue la vía personal, uno se equivoca Una vez, antes de comenzar una Sesshin me mostraron la lista de las personas que se habían inscrito. Entre ellos había un periodista que quería conocer acerca del zen. Primero dijo que iba a venir el sábado y se iba a quedar hasta el final. Después avisó que no, que mejor llegaría el domingo. Finalmente llegó el lunes por la tarde. Lo primero que hizo fue consultar si podía hacer preguntas y sacar fotos. Pero como era la hora del samu , el responsable lo mandó a recoger estiércol de caballo. Una actitud muy compasiva de nuestro jefe de samu. Después vino al Dokusan . Entró apurado y preguntó: —¿Qué es el silencio? —Aquí, ahora, no está —le respondí—. Tal vez lo puedas encontrar caminando entre los árboles, en el bosque. —¿Seguro? —Sí, tal vez lo puedas encontrar ahí. Vete. Me parece que no lo encontró, porque aún no ha regresado. Eso es lo que hace el zen con los fisgones. Cuando practicamos zazen nos concentramos en nuestra prop...