Del deseo nace la pena; del deseo nace el temor. Para el que se ha liberado completamente del deseo, no existe ya la pena; ¿de dónde le vendría el temor?
Para aprender a soltar la presa no es necesario refugiarse en una gruta en el corazón de la montaña. Zazen, allí donde sea practicado, hace las veces de g ruta y de montaña.
Quienes se muestran temerosos cuando no hay nada que temer y no sienten temor cuando cuando deberían hacerlo, tales personas, adoptando puntos de vista erróneos, se adentran en el camino de la aflicción. Buda
Comentarios
Publicar un comentario