Quienes se muestran temerosos cuando no hay nada que temer y no sienten temor cuando cuando deberían hacerlo, tales personas, adoptando puntos de vista erróneos, se adentran en el camino de la aflicción.
Para aprender a soltar la presa no es necesario refugiarse en una gruta en el corazón de la montaña. Zazen, allí donde sea practicado, hace las veces de g ruta y de montaña.
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