Cuando estamos sentados en zazen, cara al muro, ni ilusión ni despertar, no estamos ni vivos ni muertos, somos simplemente lo que somos. Eso es todo. En zazen retiramos todos nuestros vestidos y nos volvemos el yo desnudo.
Quienes se muestran temerosos cuando no hay nada que temer y no sienten temor cuando cuando deberían hacerlo, tales personas, adoptando puntos de vista erróneos, se adentran en el camino de la aflicción. Buda
Para aprender a soltar la presa no es necesario refugiarse en una gruta en el corazón de la montaña. Zazen, allí donde sea practicado, hace las veces de g ruta y de montaña.
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