Practicar juntos. Viniendo a hacer esta sesshin, todos hemos seguido más o menos en forma consciente, la aspiración de realizar la dimensión más profunda de nuestra vida. Eso se llama el espíritu del despertar, el espíritu de Buda que se pone en marcha, que se pone a funcionar, primeramente tomando consciencia de un cierto malestar, de una insatisfacción de nuestra vida. Es lo que Shakyamuni llamaba dukkha, la primera Noble Verdad, el hecho que algo no va muy bien en esta vida. El hecho de más o menos apercibirse conscientemente de ello, nos empuja a venir a practicar la Vía. En el momento que entramos al dojo, juntamos las manos en gassho, nos inclinamos delante de Buda. A partir de ese momento se crea una conexión, una relación con Buda. En principio, es nuestra propia naturaleza de Buda la que nos empuja a venir, como si ella aspirara a actualizarse. Pero viniendo y practicando nos conectamos a Buda y a toda la línea de Budas y de Patriarcas que actualizaron la Vía en el pasado. Eso...